Actualidades: Profesor Jan Ryn: "Aparte del cocainismo, como vicio común entre los habitantes de los Andes, existe también el alcoholismo. En la vida cotidiana se puede observar la práctica del consumo del alcohol, en el periodo de las fiestas y rituales relacionados con ellas." El Reportaje en nuestra nueva edición./ Bernard Francou, glaciólogo francés: "Si Groenlandia y la Antártica se derriten, el nivel del mar subiría de 60 metros.Ciudades como Guayaquil, New York, New Orleáns y Londres desaparecerían...
Actualizado miércoles 18 de octubre 2017
Home
 
Araucania: La Luz del Soberbio Sollipulli PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Sebastian Raby   

Los Nevados de Sollipulli se encuentran ubicados en un territorio  sumido en la bella geografía de los Andes de La Araucanía en Chile. Entre coigües y canelos comienza la aventura de desafiar a la montaña. Senderos tupidos, aromas leñosos y húmedos guían los pasos hacia una de las explosiones volcánicas más sorprendentes en la historia de la tierra.


solli

A 91 kilómetros al noreste de Temuco, cercano a la localidad de Melipeuco e inserto en una de las áreas más prístinas de la Araucanía, el cordón montañoso de los Nevados de Sollipulli se presenta irónicamente discreto entre las pendientes cordilleranas. Allí, junto a la quieta laguna Carilafquén, comienzan los preparativos para un trekking que durará 8 horas. Apenas iniciada la caminata, una angosta huella nos conduce a una imponente cascada de 25 metros de altura. Allí los chilcos abundan, los oídos disfrutan del picoteo de los pájaros carpinteros, del canto del chucao y los rostros se refrescan con el rocío que brota del cristalino salto. Aquí se siente la presencia del bosque de nothofagus, antiguo, abundante y con grandes ejemplares de lengas, raulíes y robles. Es uno de los ecosistemas mejor preservados y cómo no, si está inserto dentro de una de las áreas silvestres protegidas más antiguas de Chile. La Reserva Nacional Villarrica fue declarada como tal en 1914, desde esa fecha hasta hace un par de años estuvo dormida…hoy comienza a ser redescubierta y a conmover con su potente paisaje.

El ascenso continúa. Al paso salen los primeros calafates o michay, fruto característico de estos escenarios húmedos. Si bien los hay de varios colores y tamaños, todos son igualmente atractivos. Son arbustos de no más de 3 metros de altura, con hojas abundantes y fuertes espinas lisas y brillantes que tratan de frenar la tentación de tomar su dulce y azul baya.

El verde en todas sus expresiones y tintes va quedando atrás y la huella del sendero se abre cada vez más. La temperatura aumenta y los sentidos están cada vez más ávidos del estimulante entorno. De pronto aparece en frente el volcán Llaima, uno de los más voluminosos y activos de sudamérica. Repentinamente, la vegetación disminuye en altura y densidad para dar paso a un bosque puro del árbol más simbólico de la Araucanía, la Araucaria Araucana, aquella que llena el ojo y que por siglos, ha entregado a los pewenche (gente del pehuén), el piñón o pehuén, místico fruto que ha acompañado a este pueblo a través de su existencia, constituyéndose en su base alimenticia y también un importante motivo espiritual.

El último aliento

Hasta aquí, el recorrido ha sido intenso. El paso por dos escenarios cautivantes, se transforma en la puerta de entrada hacia el soberbio Sollipulli. Primero fueron los senderos, luego el bosque de araucarias, ahora es el turno de las formaciones rocosas, del color de los minerales, del escarpado macizo.

La cumbre está allí. Los Nevados de Sollipulli se plantan frente a nuestros ojos. Desde aquí, a sólo 2.248 msnm se puede observar prácticamente todo el cordón montañoso de la región, los volcanes Callaqui, Tolhuaca, Lonquimay, LLaima, Sierra Nevada, Villarrica, Quetrupillán y Lanín. A lo lejos un joven cóndor nos da la bienvenida.

Inmediatamente surgen las preguntas, ¿Cómo se creó tal escenario? ¿Qué fenómeno pudo provocar la formación de un glaciar de 12 km2, justo en la caldera del Sollipulli? Si, un glaciar de forma oval de 12 mk2 dentro de una caldera volcánica…¡vaya contradicción! Este tiene una profundidad de 650 metros en su parte más profunda, que correspondería al centro. Esta medición fue realizada por la Universidad de Bristol, superando los pronósticos más avezados de los científicos. Además la medición reflejó que la profundidad promedio del glaciar es cercana a los 200 metros.

El Geólogo y Coordinador Regional del Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS), Hugo Moreno, manifiesta que en rigor geológico, “el Sollipulli no es más o menos potente que otro centro volcánico, pero lo peculiar es que es un “estratovolcán caldera”, con un glaciar en su interior, similar al que se encuentra en el Volcán Hudson, en los Andes del Sur. En la región, existen otros volcanes como el Villarrica y Mocho-Choshuenco que también han pasado por la etapa de caldera, pero que han continuado con su actividad, edificándose conos volcánicos encima”. Precisamente es esa una de las razones por la que el Sollipulli pasa inadvertido como volcán, pues le falta la construcción de un cono en su interior.

Según Moreno, la formación del glaciar se debe al colapso que provocó el desplome del cono hacia su interior, debido al vaciamiento de la cámara magmática, una gran olla que contiene el incandescente fluido. “Por ello la magnitud de superficie del glaciar, que se presume sería remanente de la última glaciación. El hielo en su interior podría ser el resultado de la acumulación nival por miles de años”.

La penúltima erupción registrada tuvo lugar hace 2.900 años y fue a través del cráter Alpehue, de 1 km de diámetro. Se presume que fue una erupción de tipo explosiva, esto quiere decir que desarrolla columnas eruptivas, gases y partículas sólidas que pueden alcanzar decenas de kilómetros de altura. Fue tal la explosión, que la columna de tefra habría alcanzado los 44 Km de altura, eyectando 7.5 km3 de pómez, y 0.4 km3 de flujos piroclásticos.

La última erupción ocurrió hace 766 años, en el 1.240 de la Era Cristiana. El libro Volcanes de Chile, establece que este reciente evento demuestra que es un centro volcánico absolutamente activo y en consecuencia podría ocurrir una erupción en cualquier momento.

Imaginar cómo pudo haber sido la primera erupción explosiva del volcán Sollipulli fácilmente puede dar para uno de los documentales más impactantes. Si el paisaje en esta zona andina fue modificado radicalmente, ¿Qué pasaría hoy si despertara de este largo sueño de más de setecientos años? Según el experto vulcanólogo Hugo Moreno, una nueva actividad eruptiva causaría una destrucción equivalente a la provocada por el volcán Vesubio en Italia.

Caminando en la caldera

Estando en el rocoso borde del glaciar es imposible no sentir el irresistible deseo de bajar y caminar por él, conquistarlo, llegar a un lugar donde quizás nadie ha estado. Al menos la soledad y el respeto que este enorme desierto blanco hace sentir, dan para pensarlo. El único peligro de caminar sobre él, son las engañadoras grietas que el glaciar a veces esconde, pero que la experiencia y pericia de un guía profesional pueden mitigar con notable eficiencia.

Esto es sin duda lo más cercano a un paisaje antártico por estas latitudes. Sin exagerar, hay un momento en que la noción de que nos encontramos en La Araucanía se desvanece con el fuerte viento imperante en la gélida superficie. Caminamos hacia el SO, en búsqueda del cráter Alpehue, aquel que hace 2.900 años condujo los eventos más teatrales de la ira volcánica.

Desde el glaciar nace el río Alpehue el cual se divide, dando vida a otro elemental cauce, el Quepude, en el cual se encuentra otra de las maravillas del hasta hace poco olvidado Sollipulli: un campo geotérmico o en simples términos, cientos de geisers que brotan desde las laderas del volcán. La emoción va más allá de la sensación de lo espectacular. Esto es grandioso, la expresión más ruda y al mismo tiempo sensible de la furia volcánica, el ejemplo sublime del fenómeno geológico. Toda descripción puede parecer un cliché, pues es una de esas experiencias que hay que vivir en carne propia. Es el encuentro entre el hombre y la montaña, una suerte de rito y la comunión entre la roca y el alma, representada en la inolvidable simpleza y luminosidad de los Nevados de Sollipulli.

 
 

Indices Revista Andes

Couverture-Ed-130.jpg

www.lan.com

www.enjoytour.cl

www.gbtbolivia.com

Banner
Banner

QUIENES SOMOS

Linea EditorialEl Equipo