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Actualizado lunes 11 de diciembre 2017
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¿Sobrevivirán los Volcanes de Agua ? PDF Imprimir Correo electrónico
Reportaje

Por Jorge Velasco Cruz


Géisers de Puchuldiza:

PortadaEn el 2003, la minera Barrick Chile comenzó a realizar prospecciones en busca de oro en la zona de los Géisers de Puchuldiza en la Región de Tarapacá. Empresarios turisticos y ciudadanos denunciaron este impacto ecológico hace una década, contribuyendo así a los intensos debates, protestas y acciones cívicas en contra de Pascua Lama, Mina Invierno en Isla Riesco y Codelco Andina.



Los Géisers de Puchuldiza se ubican a 232 kilómetros al noroeste de Iquique y a 4.232 msnm. Son conocidos como “icebergs altiplánicos”, ya que en invierno los chorros de agua que brotan hacia el exterior se congelan por el helado viento de la puna. Es uno de los atractivos turísticos más destacados de la comuna de Colchane y el segundo campo geotérmico más importante de América Latina, después de los Géisers del Tatio. 

Existe la duda de si los géisers son naturales o artificiales. Mientras algunas personas afirman conocer un mapa de 1851 que habla de los “Volcanes de Agua de Puchuldiza”, autoridades gubernamentales también aseguran que son producto de sondeos realizados por la CORFO en la década del sesenta. Esto, sin embargo, no le quita valor ecológico al campo geotérmico; los géisers han sufrido daños que a esta altura parecen irreparables. 


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En mayo de 2003, el diputado de la Región de Tarapacá, Ramón Pérez, alertado por denuncias efectuadas por empresarios turísticos de la zona, denunció la realización de sondeos mineros por parte de la empresa Barrick Chile, sin permiso para dichas actividades. Según consta en el diario La Estrella de Iquique en su publicación del 28 de mayo de 2003, “ellos respondieron que estaba en trámite en las entidades que correspondía, pero no presentaron ningún documento que acreditara”. Algunos géisers tenían perforaciones hechas a los costados con maquinaria pesada y había varias huellas de orugas.

 

Sergio Cortez y Jaime Droguett son dos de los empresarios que han luchado para que no se continúen realizando este tipo de actividades y  para que la minera repare el daño hecho. Cortez, de 46 años y dueño  de la empresa Civet Adventure, asegura que la legislación vigente al respecto es “increíblemente pobre y casi no existe supervisión en terreno”. Droguett, en tanto, es dueño de la empresa Extremo Norte, dedicada a los viajes de intereses especiales enfocados a la naturaleza en la Régión de Tarapacá y de Antofagasta. Señala que “el meollo del asunto es que la legislación chilena en minería no le exige un estudio de impacto ambiental a una prospección minera”.


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Las palabras que el director regional de Sernageomin, Luis Guerra, expresó al momento de estallar el conflicto en 2003, confirman estas aseveraciones. “De acuerdo a las últimas modificaciones del Decreto 95 que está incorporado en la Ley de Medioambiente, las exploraciones mineras quedan fuera de la evaluaciones de impacto ambiental, por lo que no pasan por el sistema, es decir que en este minuto no veo en qué la Empresa Barrick está chocando".


El daño se haría al dejar las perforaciones abiertas; con ello se pierde energía y los géisers se secan. De hecho, el diputado Pérez pudo constatar este hecho en la visita realizada hace más de un año y medio. En agosto de 2003 presentó un recurso de protección para que las actividades de prospección no continuaran, pero en mayo de 2004 un grupo de tour operadores –en el cual estaba Sergio Cortez- visitó el lugar en compañía de Peter Mufeler, director regional de Sernatur, y vieron que todavía trabajaba maquinaria pesada, además de encontrar daños ecológicos importantes como aguas con altos niveles de contaminación. Pocos tiempo después, en julio, el diputado Fulvio Rossi denunciaba que se habrían destruid

o caminos y parte de la yareta.


Gracias a las acciones de los empresarios turísticos, autoridades, comunidades indígenas e instituciones, las actividades han cesado. Pero los temores persisten. Además de que, según los operadores turísticos, no existen garantías de que las labores no se repetirán, el daño es grave y los responsables no han hecho arreglos para revertir la situación.



oruga“Su pérdida en términos ecológicos representa un grave peligro, ya que en este tipo de ambiente se desarrollan bacterias y microalgas termófilas (o extremófilas), que son la representación más antigua de vida en la tierra; su pérdida puede extinguir algunas de estas especies que tienen un altísimo valor científico”, señala Jaime Droguett. Y continúa: “El lugar se encuentra dañado y no se han hecho los trabajos para repararlos. Hay huellas de orugas, excavaciones, terraplenes, caminos y perforaciones de sondaje abiertas que cada cierto tiempo lanzan chorros de vapor y agua hirviendo (en diagonal, ya que las perforaciones no fueron hechas verticalmente) con el peligro de impactar directamente a un visitante desprevenido. Tendremos bastante daño por erosión cuando lleguen las lluvias de verano y posiblemente el desplazamiento de suelos fértiles junto a la vegetación autóctona”.


Para Sergio Cortez el peligro en la zona sigue latente: “Lo más grave es que esta minera encontró oro muy cerca de los géiseres y a pocos centenares de metros de la laguna Parinacota, que está dentro del Parque Nacional Volcán Isluga. Si bien es cierto que la mina no está dentro de un área protegida, está demasiado cerca de ésta. Es fácil de imaginar 

qué pasará con tronaduras y un uso de sobre 600 litros por segundo de agua, además de centenares de toneladas de cianuro que se usarán para la lixiviación del oro. Cabe señalar que la laguna de Parinacota es la última área aún no manipulada por el hombre en la cual viven cientos de flamencos y un frágil ecosistema que no soportará esta actividad industrial”.


puchudilza

 La CONAMA, sin embargo, rechazó un proyecto de Barrick para instalar una mina de oro en Quitaluma, ubicado a 12 kilómetros al  noreste de Puchuldiza. Con fecha 4 de junio de 2004 señala que “las áreas de pertenencias mineras denominadas Quitaluma y  Mauque se encuentran ubicadas (total y parcialmente, respectivamente) dentro de los límites del Parque Nacional Volcán Isluga,  unidad perteneciente al Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), y que abarca las siguientes zonas de  acuerdo al ordenamiento territorial, de la unidad: Zona Histórico – Cultural, Zona Primitiva, Zona de Uso Extensivo, Zona de Uso  Intensivo”.


 Los Géisers de Puchuldiza fueron declarados como zona de interés turístico por Sernatur. No obstante, a pesar de su valor ecológico y  turístico aún no pertenecen a Parque Nacional alguno. Gracias al trabajo de varios amantes del medio ambiente, a la Comunidad  Indígena de Mauque –de origen aymara y que hizo valer sus derechos de tierra-, y a la resolución de la CONAMA, seguirán  maravillándonos por algún tiempo. Hasta que las mineras ataquen de nuevo.



Puchuldiza

 

Créditos fotograficos: Sergio Cortez y Jaime Droguett

 
 

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