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Un fenómeno telúrico único en el mundo 
El volcán chileno Chaitén se reactivó en febrero de 2009 y presentó un "recrudecimiento en su proceso eruptivo" explicaron autoridades trasandinas. La fuerte erupción del volcán a principio de mayo de 2008 había generado la evacuación de la ciudad de Chaitén. La tierra tiembla, se abre. Rocas en fusión, explosiones ensordecedoras, proyecciones de bombas, monstruosos penachos de cenizas, rugidos, burbujas de gas mortales, escenario de infierno, angustia humana. Las erupciones volcánicas representan la mayor fuerza devastadora de la naturaleza.
Procedente del núcleo, a más de 5.000 ºC, el magma recorre miles de millones de kilómetros a través de las capas internas del globo terrestre y se libera en la atmósfera en un baile satánico. Los volcanes no se manifiestan nunca de la misma forma. Tras más de 10.000 años de silencio, el volcán Chaitén, situado al sur de Chile, se ha despertado en mayo de 2008, en una potente producción de lava y flujo piroclástico formando un champiñón de partículas y humaredas envenenadas, alto de varios kilómetros. No muy lejos de ahí, la pequeña localidad de Chaitén, formada por unos cuatro mil habitantes, ha sido completamente evacuada, mientras que casas y campos desaparecían bajo una espesa capa de cenizas. A unos cien kilómetros de ahí, en Argentina, la población de Esquel está en alerta, al igual que otro pueblo chileno, Futaleufu, situado a setenta kilómetros del lugar de la erupción. Serán necesarios muchos años y mucha ayuda para que la vida vuelva a tomar su curso normal. Pero los hombres volverán, como siempre lo hacen, al pie del volcán, porque, en un ciclo eterno, la muerte enjendra la vida, y las viñas más expléndidas crecen en las tierras volcánicas. Reportaje fotográfico : Mario Dávila

Después de miles de años de inactividad, el volcán Chaitén entró en erupción el 2 de mayo de 2008. El hongo de cenizas, de un altura de 20 kilómetros, asola parte de la Patagonia en Chile et en Argentina, transformando esta región en un paisaje lunar. 


La nube gris llegó hasta las riberas del Atlántico, afectando la ciudad de Buenos-Aires. Las compañías aéreas tuvieron que suspender sus vuelos debido a la presencia de cenizas en las altas esferas de la atmósfera de la Patagonia y de la capital argentine.
 Chaitén inundada a consecuencia de la crecida del río, causada por la caída del material piroclástico.
El 6 de mayo, debido a un crecimiento de la actividad volcánica, les autoridades chilenas evacuan totalmente los últimos habitantes de Chaitén et de Futalefú. 

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